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FUEGO, DESTRUCCIÓN, SANGRE Y DEJADEZ
Título:
FUEGO, DESTRUCCIÓN, SANGRE Y DEJADEZ. EL BOMBARDEO NAZI DE ALMERIA Y OTRAS DESGRACIAS
Subtítulo:
Autor:
GIL ALBARRACÍN, ANTONIO
Editorial:
GRISELDA BONET GIRABET
Año de edición:
2017
Materia
Temas locales
ISBN:
978-84-88538-39-0
EAN:
9788488538390
Páginas:
80
Disponibilidad:
Disponibilidad inmediata
8,00 €
Sinopsis

El bombardeo que alcanzó el 29-5-1937 el acorazado alemán Deutschland, cuando se hallaba en el antepuerto de Ibiza, causó 32 muertos y 70 heridos. El ataque fue realizado, según Manuel Azaña, presidente de la República Española, por aviadores rusos al servicio de la República, creyendo que dicho navío era el Canarias.

La acción encolerizó a Adolf Hitler (Führer und Reichskanzler), como se ha indicado; cuando fue aplacado por sus ministros, ordenó como represalia el bombardeo de un puerto republicano, que sería el de Cartagena o el de Valencia, pero al ser informado de que estos puertos estaban defendidos por poderosa artillería de costa, el gobierno alemán decidió que fuera el de Almería, ciudad sin artillería de costa adecuada para su defensa.

La orden dictada a la Kriegsmarine era destruir las fortificaciones de la ciudad y dirigir su tiro contra el Jaime I, que se hallaba en el puerto de Almería, pero el día anterior a la acción se retiró a Cartagena para reparar los daños causados por varios bombardeos aéreos sufridos entre los días 21 y 30-5-1937, cuando se hallaba atracado en los muelles del puerto almeriense. Se mantuvo en vigor la primera parte de la orden nazi cuando se comprobó la imposibilidad de cumplir el resto de la misma.

La mañana del 31-5-1937, 21º aniversario del inicio de la batalla de Jutlandia, en la Primera Guerra Mundial, Almería estaba cubierta con nubes bajas y en el horizonte surgió una escuadra alemana formada por el acorazado de bolsillo Admiral Scheer y los destructores Albatros, Leopard, Seeadler y Lluchs que, bajo bandera de guerra del Imperio Alemán, se situó a unas 13.000 yardas de la costa, equivalentes a algo menos de 12 kilómetros, e inició a las 7,30, una hora más tarde de lo programado, el bombardeo de la ciudad de Almería, sobre la que dispararon 275 disparos, según las fuentes, de ellos 94 proyectiles de 300 kg., disparados con cañones de 280 milímetros, y 148 con calibres inferiores, también desde el Admiral Scheer; asimismo fueron disparados otros 33 proyectiles desde los restantes destructores.

La contestación con unos 60 disparos de la artillería de costa republicana asignada a la defensa de la ciudad no llegó a alcanzar las naves alemanas, pues carecía de piezas del calibre suficiente para poder hacer frente a la avalancha de fuego, horror y muerte que se desencadenó sobre la ciudad. Su acción impotente tranquilizaría las conciencias alemanas, pues argumentaría que la ciudad no se hallaba indefensa.

Las víctimas fueron de 19 a 31 fallecidos y de 55 a 100 heridos, según las fuentes. Asimismo resultaron bastantes animales muertos. Quedaron dañados o destruidos de 35 a 306 edificios, entre los que se hallaban la catedral, la parroquia de San Sebastián, la Escuela de Artes, la estación de ferrocarril, el Ayuntamiento y la sede de la Cruz Roja Internacional. También fueron afectados el pavimento, el arbolado urbano y las líneas telefónicas y de fluido eléctrico; igualmente resultaron destruidos diversos automóviles. Según un artículo publicado en el Daily Telegraph de 5-6-1937 los daños causados por el bombardeo en Almería ascendieron a más de 200.000 libras esterlinas.



Antonio Gil Albarracín es doctor en historia, catedrático de Geografía, Historia e Historia de Arte y académico correspondiente de las Reales Academias de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias de Granada, de San Fernando de Madrid y de Alfonso X el Sabio de Murcia.