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"—El crimen perfecto no existe —dijo Tom a Reeves—. Creer que sí existe es un juego de salón y nada más. Claro que muchos asesinatos quedan sin esclarecer, pero eso es distinto.
Tom se aburría. Paseaba arriba y abajo por delante de su gran chimenea, en la que ardía un fuego pequeño pero acogedor".
Así empieza El amigo americano (Ripley's game). Y Patricia Highsmith ya no te suelta hasta el final.

"El cristal esmerilado de la puerta ostenta en letras negras una inscipción desconchada: Philip Marlowe... Investigaciones. Una puerta desvencijada al final de un corredor, también desvencijado. Las puerta está cerrada con llave, pero la contigua, que no lo está, lleva exactamente la misma inscripción".
Esta es la primera frase de La hermana pequeña (The little sister), que no es la más conocida de las novelas de Chandler, pero no debemos fiarnos demasiado de la memoria editorial. Valga como ejemplo el terrible olvido de estos dos grandes maestros.


"Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro"
Groucho Marx
La editorial Crítica publica a menudo obras extraordinarias. Comentábamos hace unos pocos en estás páginas uno de los volúmenes de la Historia de España, la dedicada a la Dictadura de Franco, a cargo de Borja de Riquer.
Ahora ha iniciado la publicación de otra magna obra: la Historia de la literatura española, dirigida por José Carlos Mainer, referencia indiscutible del hispanismo mundial. Se trata de la primera que se publica en 30 años. Serán nueve volúmenes.
Hasta la fecha se ha editado el sexto, titulado Modernidad y nacionalismo (1900-1939), a cargo de José Carlos Mainer. Ya está anunciada la salida del tercer volumen, El siglo del arte nuevo (1598-1691), a cargo de Pedro Ruiz Pérez. El resto: 1. Edad Media, a cargo de Juan Manuel Blecua y María Jesús Lacarra; 2. Siglo XVI, Bienvenido Morros; 4. Siglo XVIII, de María Dolores Albiac: Siglo XIX, Cecilio Alonso; 5. Silgo XX (1939-2010), Jordi García y Domingo Ródenas; 7. Historia de las ideas literarias en España, José María Pozuelo; y 8. El lugar de la literatura española, a cargo de Fernando Cabo Aseguinazola.
Para no agotar nuestro intelecto ni nuestros bolsillos Crítica irá espaciando la aparción de los volúmenes. Prudente medida para los tiempos que corren.
Enlaces: Editorial Crítica, Encuentros de letras, La guerra civil y el franquismo en la novela.
Desde sus inicios las relaciones entre el cine y la literatura no han sido fáciles. Se ha discutido mucho, se han hecho adaptaciones perfectamente olvidables, otras en cambio son magníficas. Quién no recuerda con fervor Lolita o Desayuno en Tiffanys, por poner sólo dos ejemplos de adaptaciones nutritivas.

Ahora, después de No es país para viejos, podemos ver en las carteleras otra adaptación de otra magnífica novela de Cormac McCarthy, La carretera. El mundo está aún más desolado que en la película de los Coen, sólo vale la pura supervivencia, y, pese a ello, Viggo Mortensen y el niño, Kodi Smit-McPhee, mantienen una comunicación que los vuelve otra vez humanos. ¿Algo podemos encontrar en el más triste de los mundos?, ¿existe alguna esperanza?
Una historia desoladora que nos atrapa.
Reconozco mi debilidad por Trilogía de Nueva York. Fue la primera novela que leí de Paul Auster y consiguió conmoverme. Jorge Herralde demostró su buen tino al apostar por aquel entonces joven escritor norteamericano. Creí ver en ella una descripción nueva del hombre urbano, una descripción cruda, a veces cruel, siempre lúcida.
Nunca nadie le ha negado su portentosa técnica narrativa. Al contrario, he visto como en ocasiones algunos críticos volvían contra él esa rara habilidad para considerarlo casi un academicista. No puedo compartir esa visión. Es Paul Auster un escritor vivo, sí, con una extraordinaria técnica, pero en absoluto frío o distante. Se moja, nos hace vivir situaciones realmente singulares.´
Su última novela, Invisible, es realmente un prodigio. Léansela, de verdad, no se arrepentirán.
Metáfora. 12/12/2009
De todo hace ya veinte años, también de aquel impagable Invierno en Lisboa. Eramos tan jóvenes... Antonio Muñoz Molina vuelve de nuevo en su última novela, La noche de los tiempos, a tratar del tiempo y la memoria, temas tan suyos y literarios. Isaac Rosa ya publicó hace un par de años Otra maldita novela sobre la Guerra Civil. Muñoz Molina centra la suya en los años previos. Son casi mil páginas. Una empresa difícil en este frenético y vacío mundo. Le deseamos toda la suerte al que fue uno de los grandes.
Porque lo fue. Antonio Muñoz Molina encarnó el paradigma literario de los ochenta, especialmente hasta El jinete polaco (1991). Con características bien distintas formó tándem con Javier Marías, que en 1992 publicó la magnífica Corazón tan blanco y acaso cerró aquella década en la que la novela se reencontró con los lectores.
El tiempo y la memoria, tan frágil. Éramos tan jóvenes... Se olvidó de una de las lecciones que nunca se deben olvidar: no hables nunca de tu mili. No te lo perdonarán, ni los amigos, ni las novias, ni los compañeros de trabajo o profesión. Ese período de tu vida debe quedar enterrado. Ni mu.
Fue uno de los grandes y lo olvidó. Él, tan español, tan de Úbeda, por más que ahora también viva en Nueva York. Pudo más su Ardor guerrero y cayó. Como caeremos todos. Pero, ¡ay!, nuestra memoria también son sus libros. De bien pocos se puede decir eso. Hace veinte años era uno de los grandes, no lo olvidéis.
Libros del Asteroide es quizás, junto con Impedimenta y Acantilado, una las pequeñas editoriales independientes con más tino del panorama literario actual.
Calle de la Estación, 120 es la segunda novela que publica de Leo Malet tras Niebla en el puente de Tolbiac.
Leo Malet (1909-1996) fue un personaje realmente singular: anarquista convencido, ejerció los trabajos más variopintos, fue amigo íntimo de los surrealistas André Breton y René Margritte, y, junto a Simenon y los suecos Maj Sjowall y Per Waloo, uno de los creadores de la novela negra europea.
En Calle de la Estación, 120, su primera novela, encontraremos una de "esas mujeres misteriosas que no se encuentran más que en las estaciones", y un mundo canalla que se desliza por el lado oscuro de la vida.
Una vez le preguntaron a Zhou Enlai, entonces primer ministro chino, qué pensaba de la revolución francesa. "Falta perspectiva histórica", contestó.
Borja de Riquer, catedrático de la Universidad de Barcelona, es un especialista en la historia política de finales del siglo XIX, y del siglo XX, especialmente en el ámbito catalán. Ahora firma este noveno volumen de la Historia de España que lleva publicando Crítica desde hace un tiempo e intenta salvar esta sí real falta de perspectiva con un magnífico trabajo documental.
La dictadura de Franco no puede, ni debe, obviar la proximidad temporal. Todavía hoy sus heridas parecen no haber cicatrizado, véase sin ir más lejos la dura polémica creada por la invesigación de los crímenes franquistas por parte del juez Baltasar Garzón.
Sí, quizás falte perspectiva histórica, pero tal falta se irá limando conforme vayamos afrontando serenamente esos tiempos sin que ello nos conmocione. La historia debe servir también para serenar los ánimos.
Reúne en este libro Manuel Vicent treinta y un daguerrotipos publicados en El País. Con esta selección se consigue el más fiel retrato del autor. Su fina ironía nos acerca a Rafael Azcona, a Bioy Casares, a Samuel Beckett, a Juan Benet o a Gertrude Stein. Son todos escritores del siglo XX, acaso su siglo también.
No pongas tus sucias manos sobre Mozart, nos advirtió poco después de llegar al Café Gijón. Después nos llevó en tranvía a la Malvarrosa y nos presentó a la novia de Matisse. Fueron viajes prodigiosos. Manuel Vicent, el maestro de la distancia corta, el poeta de la paella, el viejo tahur, nos muestra ahora su póquer de ases. Su otra pasión, la literatura. La primera siempre será el Mediterráneo.
Sólo José Muñoz podía ilustrar El perseguidor, ese mítico cuento en el que Julio Cortázar lleva a Charlie Parker a Paris con el nombre de Johnny Carter. En los cincuenta el mundo se había roto y había que reinventarlo. Por el camino se perdió una generación. Eran tiempos de jazz en Estados Unidos. Y también en París, con Boris Vian y Hemingway vaciando las bodegas. Muñoz y Sampayo crearon a Alack Sinner en 1975. No podían imaginar que al año siguiente Socorsese firmaría Taxi driver, la historia de Travis Bickle, otro taxista solitario.
No, eso no podían saberlo, pero sí sabían mucho de jazz, de noches oscuras, de vidas sin futuro, detenidas en el interior de habitaciones de sórdidos hoteles.
Charlie Parker también pretendió detener el tiempo con su trompeta, Julio Cortázar nos lo contó en El perseguidor, José Muñoz lo ha ilustrado ahora en este magnífico libro editado por Libros del Zorro Rojo.
Un regalo para los sentidos.