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Érase una vez, no hace mucho tiempo, cuatro hombres que murieron el mismo día, en la misma ciudad. El primero era escritor y dejó cinco mil dólares; el segundo era librero y dejó treinta mil dólares; el tercero era editor y dejó quinientos mil dólares; en cuanto al cuarto, sus herederos se repartieron cinco millones de dólares. Era un negociante de papeles viejos.
Clarice Lispector
La gente parece que por fin se ha indignado y ha salido a la calle, y llora y se queja y también se ríe y va de fiesta. No nos puede extrañar, después de tanta crisis y tanto paro, y tanto sufrimiento y tanta desfachatez. Mucho ha tardado la gente en despertar.
El 15 de septiembre de 2008 Lehman Brothers quebró. Se hablaba entonces de la credibilidad del sisema financiero, de inyectar liquidez, de tirar dinero desde helicópteros, y para evitar males mayores se socializó el dolor, y los bancos y multinacionales superaron la crisis y ganan ahora cantidades indecentes de dinero. Y se habló también de la crisis inmobiliaria, de cómo los bancos la habían patrocinado concediendo préstamos sin tino, y los bancos gozan ahora de buena salud, pero ya no confían en nosotros ni nos prestan dinero.
Y se socializó el dolor, y los socialistas se traicionaron y nos traicionaron, y la gente parece que por fin se ha indignado. Mucho ha tardado en despertar.
Han pasado ya cuatro años desde que en 2007 publicó Veneno y sombra y adiós, la tercera y última parte de la titánica Tu rostro mañana. Vuelve ahora con una obra más asequible, igualmente hipnótica, en la que centra sus interminables especulaciones en los efectos y malentendidos del amor, en su injustificada buena prensa.
En un mundo en el que todo se ha banalizado, en el que campa la impudicia y el mal gusto, novelas como estas nos hace creernos mejores, más adultos, incluso más sabios, y su escritura artificiosa, casi anticuada, podría decirse que ociosa o laberíntica, nos alumbra y enriquece, y nos descubrimos también elucubrando y suponiendo, indagando la penuria de un mundo sin Javier Marías.
y busca un sello que sabe que existió pero que nadie ha visto. Es un 2 reales de 1850, es una quimera. Él quizá también sabe que su búsqueda es inútil, él quizá por eso ha escrito esos 8cho cuentos. Quizá sea un peligroso lector, que trafica con sueños, que vende ilusiones.
Isidoro Salvador podría ser incluso un incómodo librero, de esos a los que se debe tratar con educación y cortesía pues no permiten que se les arrebate su imaginación. Y propaga y difunde sus ideas...
Debéis tener cuidado, no os dejéis contaminar por el peligroso veneno de esos 8cho cuentos.
Que nadie crea que el estreno de la serie de HBO pueda considerarse el descubrimiento de George R.R. Martin.
Nada más lejos de la realidad. Además de Juego de tronos se han publicado tres novelas más de la serie Canción de hielo: Choque de reyes, Tromenta de espadas y Festín de cuervos. El 12 de julio de 2011 se publicará en Estados Unidos Danza de dragones, y aún quedan por aparecer dos más de las siete previstas por el autor. Se han vendido millones de ejemplares de sus libros, y esta serie no hace sino confirmar su enorme valía.

El autor de Tokio blues y Kakfa en la orilla, acaso sus novelas más conocidas y que ya alcanzaron un notable éxito en España, nos presentará ahora esta novela, claramente alusiva a la de George Orwell, 1984: la letra 'Q' en inglés se pronuncia klú mientras que el número '9' en japonés se pronuncia también de la misma manera. La acción además se desarrolla en Tokio en el año 1984.
El autor pretende también que la letra 'Q' signifique duda o incertidumbre por tratarse de la letra inicial de la palabra inglesa 'question'. Como sugiere Hidehito Higashitani, el título significa "un nuevo mundo enigmático fechado en cualquier año indeterminado en el que los personajes principales de la obra empiezan a involuclarse conjuntamente hacia finales de la obra".
Esos dos personajes son Aomane, monitora de un gimnasio, y Tengo Kawana, escritor novel y profesor de una academia preparatoria para la universidad. La novela intercala las dos historias -recurso ya utilizado anteriormente en Kafka en la orilla- para al final confluir conjnuntamente en un misterioso y ficticio año 1Q84.
Etiquetas: De la pluma al nook, El Universal, Papel en blanco, Ecuavista.
Al igual que Javier Cercas en Soldados de Salamina o Javier Marías en Negra espalda del tiempo, Antonio Orejudo en su reciente novela, Un momento de descanso, introduce una atractiva confusión al darle al narrador su propio nombre, y ya no sabemos si realmente compartió casa con Cifuentes durante su estancia en Nueva York, ni si existe ese viejo amigo, con ese o cualquier otro nombre. No, no sabemos cuánta verdad hay en esa conspiración, ni en la ácida descripción del ambiente universitario, porque acaso Orejudo, como Marías, "no trata de insertar lo biográfico en la ficción o de compaginar realidad e invención, sino que la 'delicadísima fórmula' consistiría en abordar lo autobiográfico como ficción" (La realidad inventada, Fernando Valls, Crítica, 2003)
Etiquetas: Cora Requena, Mario Vargas Llosa, Lector mal-herido

El 12 de febrero de 1976, durante la proyección privada de la película Odisea en los Andes, Mario Vargas Llosa le propinó un fuerte puñetazo a Gabriel García Márquez.
Han pasado 34 años, ambos han obtenido sendos premios Nóbel, y el origen de la disputa sigue siendo un misterio.
No parece que las diferentes posiciones políticas, ya entonces bien patentes, pudieran haber movido a Vargas Llosa a cometer un acto tan violento. Lo más probable es que la causa se encuentre en el ámbito privado.
Parece ser que el matrimonio García Márquez pudieron haber aconsejado a Patricia, la entonces esposa de Mario Vargas Llosa, que lo más conveniente para ella era que se separara del escritor peruano pues éste mantenía una tórrida relación amororsa con una modelo finlandesa o sueca.
De ser eso cierto no nos puede extrañar que Mario Vargas Llosa considerara tal acto una deslealtal y una intromisión intolerables. Lejos quedaron los tiempos en que ambos vivían muy cerca, en el barrio barcelonés de Sarriá, y compartían mesa, confidencias y esperanzas.
Etiquetas: Deia, La República, La Vanguardia, El País.

No hace mucho Fernando Schwartz, en una carta al director de El País, rompía una lanza a favor de los best sellers, a los que algunos críticos y lectores califican de literatura-basura. Argumentaba por un lado que es absurdo suponer que la calidad literaria de los libros sea siempre y en todo caso inversamente proporcional a su volumen de ventas, y por otro consideraba que para efectuar cualquier crítica es necesario primero definir qué son los best sellers.
Sea como fuere, ahora tenemos una nueva oportunidad de valorar la validez de uno de los maestros del género, Ken Follet. Porque si existen los best selleres como género literario no cabe duda que Ken Follet es uno de los que mejor utilizan algunas de las técnicas que lo definen.
La caída de los gigantes es la primera entrega de una trilogía, The century, que narra los destinos entrelazados de cinco familias a lo largo del siglo XX.